Reiki y los niños

Beneficios del Reiki para niños, tanto para recibir una sesión o hacer el taller de iniciación. Muchos padres nos preguntan si es conveniente el Reiki para niños, tanto recibir sesiones de un terapeuta diplomado como que puedan hacer un taller de iniciación. Esperamos que este artículo responda de forma clara a todas esas dudas.

¿Pueden los niños iniciarse en el Reiki?

Los niños son canales puros de sanación, su inocencia los lleva a estar libres de prejuicios, haciendo que la energía del Reiki fluya a través de ellos de forma totalmente natural, espontánea, luminosa, sin las limitaciones por miedos o creencias de ningún tipo. Si el niño desea hacer Reiki y lo pide, puede hacer el Primer Nivel, siendo conscientes de que es muy importante respetar su libre albedrío, ellos deben decidir por sí mismos asistir a un curso.

¿Cómo se enseña Reiki?

Nuestros talleres están diseñados para enseñar al niño de una forma entretenida toda la parte teórica sobre el Reiki, su historia, principios, la energía universal, el Amor, los chakras (puntos energéticos), las posiciones de las manos para el autotratamiento y para tratar a los demás, aprender a meditar, técnicas respiratorias, familiarizarse con los sonidos de los mantras, de los delfines, cuencos tibetanos, con algunos mudras, etc. explicada muy sencilla y relacionada con hábitos y normas básicas de respeto, en la vida cotidiana del niño y en sus relaciones con los demás seres del planeta. Tienen otra parte práctica, jugando, experimentando… con actividades divertidas, meditaciones guiadas, mandalas, danza, risoterapia, psicomotricidad y juegos dinámicos que fomentan el respeto, solidaridad y la ayuda. Compartiendo la experiencia y disfrutando a tope… Se le enseña al niño que el Reiki es Amor, es algo muy especial… parecido a la “magia”… que no se ve, como el sol, que da calor; como el viento, que sopla; no lo vemos, pero lo sentimos y se da a través de nuestras manos. La iniciación de primer nivel es divertida y adaptada para ellos pues perciben intuitivamente el momento en que necesitan la energía y por cuánto tiempo la requieren. Por la sensibilidad y espontaneidad que tienen, enseguida abren todos los sentidos y se benefician de estas experiencias aún más que los adultos.

¿A qué edad?

La edad de los niños que asisten a los cursos es desde 7 a 12 años. los mayores de 12, es más recomendable que asistan a un taller de adultos.

Ventajas del Reiki para niños

Las sesiones de Reiki les aportan seguridad, confianza, tranquilidad, salud, paz, arraigo, alegría. La práctica del Reiki, tanto para ellos como para otros, los va a ayudar a adquirir la conciencia necesaria para no tener que aprender basándose exclusivamente en errores. Así mismo, sus sistemas se equilibran, mejoran sus estudios, la memoria, la voluntad. La alegría para jugar, para llevarse mejor con sus amigos, para aceptar de manera intuitiva todo lo que los rodea, sin preocuparse ni enfadarse y ser más felices.

Reiki y embarazo

En mujeres embarazadas, estas pueden aprovechar el Reiki para sentir de forma diferente a su bebé, comunicándose con él y conectándose espiritualmente con su feto, intensificando así el lazo entre madre-hijo.. Los beneficios del Reiki para niños

Empiezan ya en el vientre materno. Reiki favorece su energía luminosa, los nutre, los protege, y sobre todo, les permite una comunicación fluida y constante con su mamá.

• Aporta salud física, emocional y mental. • Ayuda a mantener estados de calma, paz y armonía, a enfrentar y superar estados de angustia, insomnio, baja autoestima, inseguridad, timidez… • Aumenta su energía áurica, que lo protege espiritual y energéticamente. • Disminuye considerablemente el déficit atencional, tranquilizando su mente. • Nivela sus centros energéticos, por lo cual se tranquiliza al controlar su energía física (hiperactividad, desconcentración, ansiedad generalizada). • Control de conductas agresivas, problemas de comportamiento e integración en la escuela. • Aumento en el rendimiento escolar y en su relación con un nuevo hermano que llega a la familia. • Les conecta con la espiritualidad y con nuestro Ser Superior. • Sus ideas suelen ser más claras y entendibles. • Aumenta su autoestima, sintiéndose importante para el medio. • Comunicarse con los demás de una forma más afectiva y efectiva. • Saber reconocer y manejar las emociones y sentimientos. • Trabajar y desarrollar la empatía. • Establecer fácilmente las relaciones interpersonales. • Tomar sus propias decisiones. • Estimular el pensamiento creativo. • …y, en definitiva, conocerse un poco mejor a sí mismos y a su entorno. • Aumenta su solidaridad, teniendo en sus manos una toma de decisiones. • Es una eficiente herramienta cuando sufren las consecuencias de conflictos familiares, como por ejemplo, la separación de los padres, o de celos. • Es una herramienta de ayuda para sus seres queridos.

La respiración muy importante de ejercitar, para no olvidar.

La respiración es la única función del sistema nervioso autónomo que puede ser controlada y regulada por la consciencia, por lo tanto funciona como vinculo entre la dimensión psíquica y física del ser humano; es un puente de conexión entre la mente y el cuerpo.Cuando transformamos esta función, vital e inconsciente, en voluntaria y consciente desarrollamos un sentido de vivir, es decir aquí y ahora; no antes, ni tampoco después, sino en el más absoluto instante, en la más genuina inmediatez, lo que nos aporta una gran satisfacción: nos damos cuenta que vivimos el presente, que saboreamos la plenitud y la riqueza del momento. El ciclo de inhalación y exhalación nos enseña a recibir y a dar porque respiramos el mismo aire que respiran los animales, las plantas y todos los seres humanos de este planeta. La respiración nos comunica los unos a los otros, nos vincula con todos y con todo para sentirnos, finalmente, en comunión con el universo. La experiencia de respirar de manera consciente nos enseña que cada momento es completo, es único. La respiración, su ritmo y frecuencia, está íntimamente ligada a los estados mentales y emocionales que experimentamos en la vida cotidiana: el miedo la inhibe y la bloquea, la ansiedad la acelera, la tristeza la disminuye, el estrés la entrecorta y el cansancio físico la fuerza. Cada uno de los patrones de respiración es el resultado de un estado de ánimo. A nivel psicosomático, las emociones consiguen desequilibrar la respiración y los ritmos vitales, sin embargo, desde la perspectiva de los trastornos somáticos y daños fisiológicos como una manifestación de los trastornos mentales, la persona puede reaccionar y responder reajustando y controlando voluntariamente la respiración. El resultado es la recuperación del equilibrio emocional que nos proporciona calma y sosiego. La cultura oriental siempre ha prestado una importancia trascendental a la respiración consciente o voluntaria y la ha cultivado mediante la práctica de disciplinas como Qi gong o Chi Kung, el Yoga o la Meditación. Respirar con calidad consiste en distender y relajar la zona del bajo abdomen en la fase de inhalación, lo que facilita al músculo diafragmático moverse hacia abajo. De esta manera los pulmones disponen de más espacio en la parte inferior, entonces los lóbulos incrementan su dilatación y expansión y por tanto la capacidad de intercambio de oxigeno y anhídrido carbónico. El bajo abdomen se contrae en la fase de exhalación y el diafragma vuelve a subir. El ciclo de inhalación y expiración siempre se realiza por la nariz, de manera suave, muy lenta, continua y silenciosa. Notamos la entrada del aire en las fosas nasales, oímos el ruido que genera, sentimos su temperatura, más fresca al inspirar y más cálida al espirar. El factor clave es prestar atención, darse cuenta y ser plenamente consciente de todo este proceso vital. Unos minutos respirando bien bastan para restablecer el equilibrio emocional y la sensación de plenitud. En la respiración abdominal, también llamada diafragmática, el abdomen se hincha y se deshincha como si fuera un globo. Es la respiración innata, original y natural del ser humano, podemos comprobarlo al observar como respira un bebé en la cuna. Los adultos hemos desaprendido y olvidado el respirar bien. La contracción y distensión de la membrana diafragmática tiene claros beneficios físicos dado que ejerce un masaje a los riñones, al hígado, al bazo, al páncreas, así como a los órganos digestivos favoreciendo el movimiento peristáltico, también ayuda a un mejor funcionamiento del tránsito intestinal al estimular el intestino grueso, y, lo más importante es que reduce el trabajo del corazón dado que actúa a modo de bomba, o segundo corazón, sobre las venas aorta y cava en el bajo abdomen facilitando la circulación venosa hacia el corazón. Empezamos la vida con una inhalación y la terminamos con una expiración. La vida es un soplo y depende solo de nosotros darle su merecido valor. No lo olvidemos.

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Recordando qué es Reiki..................

reikiarbol El sistema o método de curación natural Reiki fue redescubierto por Mikao Usui y consiste en la canalización de la energía universal (rei) por medio de nuestra energía vital (ki). La canalización puede ser a través de las manos (primer nivel) o a distancia (siguientes niveles) y nos proporciona una excelente herramienta tanto para la autosanación y la sanación de otros. Desde una perspectiva física, comprendemos que la energía es calor, y al aplicar este calor a través de las manos (tras ser iniciados en Reiki) aportamos un beneficio terapéutico muy efectivo para la persona. No obstante, también se actúa en los planos mental, emocional y espiritual, por lo que una sesión de Reiki aporta un completo tratamiento a todos los niveles en su conjunto, de forma integral. Además de un método de curación, Reiki también es un camino espiritual, donde el practicante es iniciado por un maestro (siguiendo la tradición oriental) comprendiendo que hay que sanarse a uno mismo si se desea sanar a otros y que la llave de este camino es la práctica continua y la comprensión del amor universal como principio cósmico de la energía y, con ello, de la vida misma. Pero Reiki, es, ante todo, un método práctico, una herramienta abierta a todo el que desee usarla, sin religiones ni creencias preconcebidas, teniendo siempre en cuenta que el ser humano es esencialmente libre y responsable en su camino vital y espiritual. Una sesión de Reiki aporta multitud de beneficios. Nunca tiene efectos secundarios adversos. El Reiki activa el proceso autocurativo de la persona, es decir, ayuda a equilibrar el organismo y a que éste trabaje de forma natural y saludable por sí solo. No hay sanador, tan sólo sanación. ¿Qué es lo que sana? La visión de las terapias naturales es integradora, luego hemos de entender que sana la persona en sus múltiples aspectos, dependiendo de cada caso y dolencia. Lo que es fundamental es saber que la sanación real va directa a la causa, al origen del problema y siempre lo que está sanando de forma global es el Ser o el Alma en general, o dicho de otra manera, haciéndose consciente de su naturaleza real: la salud, la vida y el amor. Por ello se dice que la esencia del Reiki es Amor, que éste es el gran secreto de su valor. Pues donde hay amor hay vida y salud, alegría y crecimiento, equilibrio y bienestar. Y, sin duda, estos beneficios solamente pueden esclarecerse a medida que crezca nuestra práctica, que experimentemos la Energía y empecemos a sentir desde la primera sesión la vivencia de poner las manos sobre el cuerpo permitiendo que la Energía Reiki trabaje en nosotros. A menudo surgen preguntas como ¿qué tengo que sentir?, ¿qué tiene que -ocurrir?, etc. No tiene que ocurrir nada especial ni en concreto, incluso puede que no sintamos nada. Cada persona lo vivirá a su modo y según el momento, un día puede estar más receptivo y otro menos. Lo que tenemos que tener claro es que todo ello son sensaciones y percepciones que para nada indican exactamente la calidad de una sesión de Reiki. Sólo con poner las manos la energía ya está pasando a nosotros o la persona receptora. Reiki siempre funciona. Podemos tener esa confianza y relajarnos durante la sesión, solamente entregarnos al proceso de sanación, que está teniendo lugar, independientemente de si lo notemos más o menos. A veces la sanación es muy sutil e interna y ni siquiera nos damos cuenta de aspectos que sanan de nosotros muy arraigamos en el subconsciente y sólo con el paso del tiempo y con cierta perspectiva vemos los profundos cambios positivos que han tenido lugar en nosotros; en otros casos la sanación puede ser más evidente, pueden tenerse sensaciones muy intensas, incluso llorar, risas, temblores, procesos de catarsis, etc. En cada persona la vivencia será la suya propia y es aconsejable dejarse llevar, tener confianza, pues la energía siempre actuará para nuestro mayor bien en todo momento, sin excepción alguna. Reiki es una preciosa oportunidad para contactar con nosotros -con nuestro interior- y entablar una íntima y dedicada relación con el ser que somos.

El Reiki

18927_355427438000207_6831414903079911037_n El Reiki, como el resto de las terapias de origen oriental contempla a la persona desde el punto de vista energético; el Ser Humano existe en diferentes niveles: físico, emocional, mental y espiritual y el Reiki, la energía de vida, funciona en todos ellos. Sus beneficios pueden sintetizarse en dos puntos clave: relaja y equilibra energéticamente, favoreciendo la tranquilidad y la claridad mental En una sesión de Reiki, el terapeuta se relaja, armoniza su energía (Ki) con la energía del Universo (Rei) y a través de una suave imposición de manos consigue que el paciente sintonice con esta última y equilibre así su propia energía, a nivel no sólo físico, sino también emocional, mental, y espiritual, logrando que el paciente se sienta más relajado tras una sesión. Los diferentes niveles del Ser Humano de los que hablábamos antes están interrelacionados entre sí por unos centros de energía llamados chacras. Los traumas y las disfunciones tanto físicas como psicológicas se reflejan en ellos. Cuando recibimos un fuerte impacto emocional el aura se desajusta, se separa literalmente del cuerpo y hace que nos sintamos fuera de lugar, “descolocados”. El reajuste energético que se lleva a cabo en una sesión de Reiki consigue devolver el aura a su eje y entonces volvemos a sentir que tenemos un lugar en el mundo. Todas las emociones se procesan en el aura: un exceso, un defecto o un bloqueo en el flujo de energía repercute en cómo nos sentimos. Si el 7º chacra, situado en lo alto de la cabeza, esta hiperactivo tenemos menos capacidad de concentración, por el contrario si está bloqueado nos sentimos deprimidos, separados del resto del Universo. Cuando estamos preocupados por algo y no hacemos más que dar vueltas a la cabeza una nube oscura bloquea nuestro 6º chacra, situado en el entrecejo. En el 5º chacra, situado en la garganta, se quedan literalmente atascadas las emociones no manifestadas, las palabras no dichas. El 4º chacra, ubicado en el corazón, refleja nuestros sentimientos más profundos: Amor, Alegría, Comprensión . . . es también una puerta al mundo espiritual, cuando rompemos nuestra conexión con nuestro mundo interior no solo nos privamos de sentir esas emociones sino que nos aislamos, el mundo es ya un sitio hostil en el que no encontramos nuestro lugar, una de las mayores satisfacciones que encuentro en mi trabajo como sanador es ver como cuando, generalmente tras pocas sesiones, la persona reestablece esa conexión espiritual y ya no ve las cosas como antes: adquiere más confianza, más tranquilidad, brilla de una forma más intensa. El 3er chacra, en el plexo solar, refleja entre otras cosas la opinión que tenemos sobre nosotros mismos. Si el chacra esta hiperactivo, pero no procesa la energía, nos sentimos confusos, no sabemos que pensar sobre nosotros mismos, tenemos ansiedad. El 2º chacra, que se encuentra en el abdomen, para mi refleja sobre todo el poder personal: “yo soy”, “yo valgo”, cuando no fluye mucha energía a través de él nos sentimos inferiores, creemos que los demás valen más que nosotros. Por último el 1er chacra, al final de la columna vertebral, nos conecta con la tierra, nos da un sentimiento de ser alguien, de pertenecer a algo, de “tener raíces”. Sin embargo, cuando canaliza poca energía nos sentimos desorientados, no sabemos dónde estamos ni quienes somos. El impacto en la persona de las alteraciones energéticas que acabamos de apuntar depende de la duración e intensidad del trauma que las causaron: una discusión con un ser querido, por ejemplo, nos descoloca el aura, si todo vuelve a su cauce, en unos días nuestro cuerpo energético recupera la normalidad, pero si la situación perdura o el impacto en nosotros ha sido demasiado grande, el desajuste de la energía se hace crónico y nuestro malestar se va agravando con el tiempo. A través del Reiki se pueden corregir estos problemas. La persona se siente más fluida, siente que la intranquilidad, que la opresión en el pecho que tenía ha desaparecido y se atreve a replantearse cuestiones personales o de su relación con los demás, que antes no se atrevía, pues ya no existen los bloqueos energéticos que la paralizaban. Elsy Cuneo